El P. Alfredo Parte, nació el 2 de junio de 1899 en el pueblo Cilleruelo de Bricia de la provincia de Burgos. De pequeño sufre una caída que hace que su pierna derecha quede en mal estado. De momento parece que no tiene importancia, pero más tarde le molestará mucho de manera que tiene que suspender los estudios de Filosofía en la casa de formación de Irache (Navarra) y es enviado a Villacarriedo (Cantabria). Allí el Padre Rector le da las clases que le faltan para completar los estudios eclesiásticos. Y en 1928 es ordenado de sacerdote en Palencia. En Villacarriedo continuó como profesor. Era muy hábil manejando el proyector de cine de aquella época y también la mecanografía que fue una de las asignaturas que impartió a sus alumnos, además de otras materias.
Al comenzar la guerra civil española el 17 de julio de 1936, la Comunidad Escolapia de Villacarriedo se preparó para la detención de los religiosos. Se pusieron a buen recaudo los archivos de aquel colegio centenario, así como la excelente biblioteca y el museo pedagógico.
Así el día 15 de agosto llegó un comité republicano al colegio para llevarse presos a todos los miembros de la comunidad e incautarse del edificio. Al P. Alfredo lo dejaron de momento en el pueblo de La Concha de Villaescusa en casa de su tía Balbina, pero al cabo de poco tiempo vinieron en su busca y lo llevaron preso a las dependencias de los sótanos del ayuntamiento de Santander, para trasladarlo poco más tarde al barco-prisión Alfonso Pérez, que estaba fondeado en la dársena de Maliaño, junto a lo que es ahora el Barrio Pesquero de Santander.
En una de las bodegas del barco fue colocado nuestro P. Alfredo. Allí durante varios meses antes de su muerte, fue un apóstol de la fe cristiana, animando y rezando con aquellos presos. Hasta que el 27 de diciembre de 1936, la aviación alemana bombardeó Santander, hacia el mediodía. A continuación, un grupo de republicanos acudieron al barco Alfonso Pérez y allí asesinaron a 160 presos. El P. Alfredo al parecer no estaba en la lista de los que iban a ajusticiar. Le aconsejaron que se presentara como profesor sin más, pero él manifestó: “soy sacerdote escolapio de Villacarriedo”. Le mandaron subir a cubierta. Él tiró la cachaba que llevaba diciendo: “para subir al cielo no necesito bastón”. Eso afirmaron los testigos que estaban con él y que más tarde testificaron para el proceso de su beatificación. Cuando subió a la cubierta del barco le dispararon en el cuerpo y luego el tiro de gracia en la cabeza. Por eso el forense José Manuel Venero Gómez al analizar más tarde sus restos nos enseñó el agujero del cráneo. Tras un largo proceso fue beatificado como mártir de la fe con otros doce escolapios de diversas provincias españolas el día 1 de octubre de 1995. La fecha de su fiesta es el 22 de septiembre junto a sus compañeros mártires.
José Antonio Álvarez Gómez